Batida
No han faltado comentarios espontáneos de los alumnos como “qué cerdos” o “¿no saben usar las papeleras o qué?”, que se han repetido una y otra vez mientras avanzábamos entre los restos. Es triste comprobar que, a pesar de los esfuerzos y la información disponible, todavía queda mucho por hacer para que la conciencia ambiental cale de verdad en todos.
Aun así, quiero felicitar de corazón a estos alumnos porque hoy han sido un ejemplo de compromiso y responsabilidad. Han trabajado con entusiasmo, colaborando entre ellos y demostrando que sí se puede marcar la diferencia cuando uno se implica. La actividad nos ha recordado que enseñar conciencia ambiental es una tarea continua, y que cada pequeño gesto cuenta para cuidar nuestro entorno. Ha sido un momento para reflexionar, aprender y, sobre todo, para valorar el esfuerzo colectivo.
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