Privilegio
Privilegio que nunca deja de impresionarme: ver el castillo y los molinos de viento de Consuegra desde mi despacho. Cada vez que levanto la vista, me siento afortunada de poder contemplar esta panorámica única, llena de historia y belleza, mientras trabajo y preparo clases para mis alumnos.
Es un recordatorio diario de lo afortunada que soy de vivir y enseñar en un lugar tan emblemático, donde la cultura, la ciencia y la historia se entrelazan. Esa vista me inspira a transmitir pasión por el conocimiento, la curiosidad y el amor por nuestro entorno a quienes tengo el honor de acompañar en su aprendizaje.
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