Rueda de los alimentos
La actividad es sencilla, participativa y permite que todos y todas se impliquen desde el principio. Comenzamos proyectando una rueda de los alimentos incompleta, únicamente con los sectores vacíos. A cada grupo de alumnos se le entrega un conjunto de tarjetas con nombres de distintos alimentos y se les pide que los coloquen en el lugar que crean adecuado dentro de la rueda. No se trata de que acierten todos a la primera, sino de que conversen, discutan y justifiquen por qué ubican un alimento en una sección u otra.
Una vez que todos los grupos han completado la actividad, ponemos en común los resultados. Aquí es donde surge el verdadero aprendizaje: aparecen dudas, errores habituales, alimentos que generan debate y, lo más interesante, explicaciones entre iguales que enriquecen la comprensión de todos.
Con dinámicas como esta, no solo trabajamos contenidos de nutrición, sino que también fomentamos el trabajo en equipo, la capacidad crítica y el aprendizaje activo. En definitiva, se trata de empezar a construir conocimiento a partir de lo que cada estudiante ya sabe, y convertirlo en una oportunidad de crecimiento colectivo.
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